Antes de que todo cambie.
Los primeros días pasan sin avisar.
Todo es nuevo, desordenado, a ratos caótico… y a la vez increíblemente simple. En estas sesiones no buscamos nada más que eso. Sin poses imposibles, sin prisas, sin forzar momentos que no existen. El bebé marca el ritmo. Vosotros también. Nosotros solo estamos ahí para guardar cómo fue ese inicio.
No hay que preparar nada.
Nuestro estudio está en una casa de campo, lejos del ruido y las prisas. Un espacio tranquilo, con luz cuidada, donde todo está pensado para que podáis venir sin estrés.
El bebé marca el ritmo. Nosotros nos adaptamos.
Así es como todo fluye.
Como son las sesiones newborn
Las sesiones de recién nacido nos encantan, pero requieren tiempo.
Suelen durar entre 2 y 3 horas. No porque estemos haciendo fotos sin parar, sino porque todo gira en torno al bebé: dormirlo, colocarlo con cuidado y esperar a que esté completamente relajado.
Hay días en los que todo fluye. El bebé llega dormido, la sesión es ágil y podemos hacer varios cambios sin problema.
Y hay otros en los que cuesta más: necesita comer, está inquieto, llora o simplemente no consigue dormirse.
Es totalmente normal.
Son días en los que aún os estáis conociendo, y a veces el proceso puede ser lento. Por eso, lo único que os pedimos es paciencia. Nosotros nos adaptamos al ritmo que marque el bebé.
Las sesiones se realizan durante los primeros 10–15 días de vida. En ese momento duermen más profundamente y es más fácil que mantengan ciertas posturas. Pasados esos días, suelen estar más despiertos, se mueven más y empiezan a aparecer los típicos granitos de la piel, lo que hace la sesión más complicada.
Por eso, lo ideal es que nos aviséis en los primeros dias para poder reservar y asegurar hueco en esos primeros días.